Los Tronos del Eclipse

Mezcla humor y ternura al mostrar cómo la pasión por una serie puede colarse en la vida real. Un padre calcula episodios y temporadas como si fueran pasos vitales, mientras intenta registrar a su hija sin spoilers de la ficción. Lo absurdo se vuelve entrañable, y lo que importa no es la lógica de la serie, sino el amor y la devoción que mueve cada gesto cotidiano.
LOS TRONOS DEL ECLIPSE
Por Mario Gómez
INT. REGISTRO CIVIL – MAÑANA
Sala pequeña y funcional. Paredes con carteles descoloridos que explican trámites. Al fondo, un póster de Crepúsculo ligeramente torcido.
Tras el mostrador, un FUNCIONARIO treintañero, barba cuidada, camiseta con un dibujo de Star Wars disimulada bajo la chaqueta.
Delante, el PADRE, también en la treintena, con mochila llena de chapas de series, camiseta de Los Tronos del Eclipse y aire emocionado.
FUNCIONARIO
(levantando la vista, aburrido)
PADRE
(ilusionado, pecho hinchado)
FUNCIONARIO
(alzando una ceja, tono socarrón)
PADRE
(escandalizado)
FUNCIONARIO
PADRE
(contento, sin pillar el comentario)
El FUNCIONARIO resopla y mueve la mano en el aire, como diciendo “madre mía…”.
FUNCIONARIO
PADRE
(preocupado)
FUNCIONARIO
(bajando la voz, casi en plan conspiranoico)
Le devuelve el formulario con gesto serio.
PADRE
(saca el móvil, nervioso)
(se tapa el micro con la mano y mira al funcionario)
FUNCIONARIO
(asiente, serio)
PADRE
El FUNCIONARIO niega con la cabeza.
(vuelve a tapar el micro)
El FUNCIONARIO vuelve a negar.
Otra negación.
FUNCIONARIO
El PADRE traga saliva. Al otro lado del móvil, la voz de su mujer empieza a sonar histérica.
PADRE
(haciendo cálculos con los dedos)
(se queda helado)
El PADRE recoge el papel, encaja el móvil entre el hombro y la oreja, y se encamina hacia la salida con expresión decidida.
PADRE
El FUNCIONARIO lo observa marcharse.
FUNCIONARIO
(pensativo, se rasca la barbilla)
Mira hacia la puerta, pero el padre ya se ha marchado. El funcionario levanta la mano como queriendo avisarle, aunque demasiado tarde.
FUNDIDO A NEGRO
¿Hablamos?