La tentación de traer de vuelta a quienes hemos perdido
Vivimos en una era donde la inteligencia artificial ha alcanzado niveles impensables. Ahora, podemos recrear digitalmente a seres queridos fallecidos mediante herramientas que permiten subir fotos, audios y generar interacciones con ellos. Suena increíble, pero, ¿es realmente una buena idea? Desde una perspectiva informática y con un alto nivel de análisis cultural, debemos preguntarnos: ¿estamos ante un avance beneficioso o ante una trampa emocional que puede tener graves consecuencias psicológicas?
La trampa emocional: una realidad paralela sin salida
Perder a alguien es un proceso natural de la vida, y el duelo es el mecanismo que nos permite adaptarnos a esa pérdida. Sin embargo, cuando se nos ofrece la posibilidad de interactuar digitalmente con una versión artificial de la persona que ya no está, se abre una puerta peligrosa hacia una realidad paralela. En lugar de aceptar la pérdida, podemos quedar atrapados en una fantasía que nos proporciona exactamente lo que queremos: una conversación sin contradicciones, sin conflictos, sin matices reales.
Esta práctica puede convertirse en un vínculo adictivo, similar al de un ludópata con una máquina de tragaperras. La inteligencia artificial que da vida a estos «seres digitales» no está diseñada para ayudar a procesar la pérdida, sino para mantener al usuario enganchado. Cada interacción refuerza el deseo de seguir, creando una dependencia emocional que puede prolongar el duelo indefinidamente.
Cómo nos atrapan: la estrategia detrás de la tecnología
El anzuelo es simple y eficaz. Primero, subes una foto y la IA la anima, mostrando una escena que nunca ocurrió, pero que tu cerebro procesa como real. Luego, tal vez pruebes con un mensaje de voz para «ver qué pasa». El resultado es impactante: la inteligencia artificial responde de una manera que evoca las emociones asociadas a la persona fallecida. La curiosidad inicial se convierte en un ciclo de retroalimentación emocional, donde cada interacción refuerza el vínculo con la simulación.
El problema es que esto no es solo una herramienta de consuelo; es un negocio. Estas aplicaciones suelen ofrecer un acceso gratuito inicial, pero a medida que el usuario se involucra, aparecen modelos de suscripción y pagos para acceder a interacciones más avanzadas. Como en cualquier industria basada en la adicción, el objetivo no es ayudar al usuario, sino mantenerlo dentro del sistema el mayor tiempo posible.
El aislamiento también juega un papel clave. A diferencia de otros problemas de adicción, este puede pasar completamente desapercibido. No hay signos visibles inmediatos: no hay compras compulsivas en una tienda, ni visitas constantes a un casino. Una persona puede pasar horas interactuando con esta inteligencia artificial en la intimidad de su habitación, sin que nadie se entere. Con el tiempo, este aislamiento refuerza la desconexión con la realidad y dificulta aún más el proceso de duelo.
Cómo protegernos de esta tecnología
El primer paso para evitar caer en esta trampa emocional es entender que el duelo es un proceso natural y necesario. Aunque la pérdida es dolorosa, es fundamental atravesar ese dolor para poder seguir adelante. Buscar apoyo en personas reales, como familiares, amigos o grupos de apoyo, es clave para evitar el aislamiento.
También es importante reconocer la necesidad de apoyo profesional. Muchas veces, las listas de espera para un psicólogo en la seguridad social son largas, lo que puede hacer que estas aplicaciones sean una «solución» inmediata y accesible. Pero a diferencia de un terapeuta, la inteligencia artificial no se preocupa por el bienestar del usuario, sino por retenerlo y monetizarlo.
Para quienes sienten la tentación de recurrir a esta tecnología, una estrategia simple puede ser reconectar con el mundo real. Salir al parque, sentarse en un banco y observar la vida a su alrededor puede ser un recordatorio poderoso de que la vida sigue. Participar en actividades comunitarias, como asociaciones vecinales o clubes, también puede ayudar a llenar el vacío emocional sin recurrir a una realidad artificial.
El duelo es parte de la vida
Si has perdido a alguien, el dolor es inevitable. Pero ese dolor no debe evitarse a través de una simulación que, en lugar de ayudar, te atrapa en un ciclo de dependencia emocional. La vida sigue, y aunque la ausencia de un ser querido deja un vacío, la realidad tiene mucho que ofrecer. No caigas en la trampa de una ilusión que no busca tu bienestar, sino tu permanencia en un sistema que se aprovecha de tu dolor. Afrontar la pérdida es la única manera de sanar y seguir adelante.